¿La hipoglucemia severa daña el funcionamiento cerebral?
La hipoglucemia, una complicación aguda a corto plazo del tratamiento de la diabetes con insulinas, no es agradable.  Las insulinas, por sí, no causan la hipoglucemia a menos que la cantidad y el tipo de insulinas inyectadas no correspondan a la alimentación o que la actividad física requiera de más alimentos y menos insulina que las presentes en el cuerpo.

Con el tratamiento intensivo de diabetes, es decir, el uso de insulinas basal y prandial en 3 ó más inyecciones diarias o de insulina entregada subcutánea y continuamente con la bomba de infusión, la hipoglucemia puede ser más frecuente y más severa que con el tratamiento convencional, que consiste en menos de 3 inyecciones de insulinas diarias.

Se había teorizado que la hipoglucemia frecuente, al hacer daño al cerebro, destruía ciertas funciones o capacidades mentales (por ejemplo, memoria a corto y largo plazo, atención, velocidad de reflejos motores, aprendizaje y resolución de problemas abstractos).  Por tanto, cuando las ventajas del tratamiento intensivo de diabetes empezaron a verse hace más de 14 años, la pregunta lógica era:  ¿Son susceptibles al daño cerebral las personas adolescentes y adultas con diabetes que tienen episodios recurrentes de hipoglucemia severa?

El estudio DCCT del 1993 mostró que el tratamiento intensivo proteje los nervios, los ojos, los riñones y el corazón de las complicaciones diabéticas.  Para resolver la incertidumbre acerca del efecto posiblemente dañino de la hipoglucemia sobre el cerebro, en 2006 unos investigadores utilizaron los datos de este estudio, analizando a 1059 personas participantes, divididas entre el tratamiento convencional y el intensivo.  El período de seguimiento de estas personas fue durante 18 años.

Los del grupo de tratamiento intensivo tuvieron mejor control de la glucosa en sangre y también experimentaron más hipoglucemia e hipoglucemia severa.  La hipoglucemia severa se considera la de que la persona con diabetes no está conciente o la que no puede revertirse sin la ayuda de otra persona.

El resultado del análisis fue claro:  el funcionamiento mental y la capacidad cerebral de funcionar fueron idénticos en los dos tipos de tratamiento.  No hubo diferencias de capacidad entre las personas con diabetes del grupo de tratamiento intensivo y las del grupo de tratamiento convencional.  Los investigadores concluyeron que la frecuencia y severidad de los episodios de hipoglucemia no tuvieron efecto sobre la capacidad mental de adolescentes y adultos.

No por lo tanto no se debe de tratar de prevenir la hipoglucemia.  El automonitoreo de la glucosa en sangre y el conocimiento de la dosificación correcta y variable de las insulinas y de los factores (alimentos, actividad física) que influyen en ella permitirán que la persona con diabetes evite la hipoglucemia casi siempre.  No obstante, la hipoglucemia ocasional puede presentarse.

La prevención de la hipoglucemia es más segura y conveniente que su tratamiento.  El automonitoreo frecuente y un conocimiento pesonalizado del cuerpo y de su respuesta a las insulinas, la comida y la actividad física posibilitan su prevención temprana, que tiene la ventaja de reducir la posibilidad de hipoglucemia severa.

La hipoglucemia existe cuando el monitoreo del nivel de glucosa en sangre indica que es menor de 71 mg/dL.  La hipoglucemia se trata para subir la glucosa sanguínea a un nivel superior a 70 m/dL e inferior a 100 mg/dL.  Una tableta de 4 gramos de glucosa subirá la glucosa sanguínea más o menos 20 mg/dL, en 5 a 15 minutos.

Para no anular los efectos benéficos del tratamiento intensivo, es decir, menos complicaciones diabéticas a largo plazo, es esencial siempre tratar la hipoglucemia y no intentar tratar sólo sus síntomas.

Los síntomas de hipoglucemia pueden incluir:  hambre repentina, palpitaciones o taquicardia, sudoración, temblor fino, ansiedad, insomnia, sensaciones de ardor o adormecimiento, hormigueo por la boca y/o los hombros, el nerviosismo, dificultad para concentrarse y/o posiblemente dolor de cabeza y náusea.  Estos síntomas pueden durar otros 30 - 45 minutos después de que la glucemia sea normalizada y la ingesta de más carbohidratos (azúcares) que los necesarios puede provocar la hiperglucemia unos minutos u horas después.

Los síntomas de hipoglucemia no son productos de la insulina, sino de otras hormonas, principalmente la epinefrina (también conocida como la adrenalina).  La adrenalina que acompaña la hipoglucemia, igual que el glucagon, promueve la conversión de glucógeno a glucosa en el hígado.  Debido a la vida media de la epinefrina en la sangre, la mitad de la adrenalina que produce los síntomas de hipoglucemia sigue circulando en la sangre por aproximadamente 20-60 minutos después de que la glucosa sanguínea se normalice.  Los efectos duraderos de esta hormona pueden causar una persistencia de los síntomas de hipoglucemia, aún cuando el automonitoreo de la glucosa sanguínea indique que ya se ha normalizada.

Como consecuencia, es preciso proporcionar un tratamiento efectivo (1 - 15 gramos de carbohidrato) para la hipoglucemia y no intentar seguir tratándola con más carbohidratos aún cuando el nivel de glucosa sanguínea se haya normalizado.  El propósito del tratamiento de la hipoglucemia no es quitar sus síntomas.  El continuar la ingestión de azúcares hasta que los síntomas desaparezcan es factor común en el rebote hiperglucémico causado por el tratamiento excesivo de la hipoglucemia, sea con alimentos o con tabletas de glucosa.

Referencias

www.continents.com/diabetes8.htm  (en español)

Jacobsen AM.  (2006).  Abstract Number 750232: Effects of intensive and conventional treatment on cognitive function 12 years after completion of the DCCT.  American Diabetes Association Scientific Sessions, June 9-13, Washington, DC.   http://canadiancpd.medscape.com/viewarticle/536285  (en inglés)

www.hms.harvard.edu/news/pressreleases/jos/0606hypoglycemia.html  (en inglés)

http://care.diabetesjournals.org/cgi/content/full/26/6/1902  (en inglés)

http://diabetes.niddk.nih.gov/dm/pubs/control  (en inglés)

Cox DJ, Kovatchev BP, Gonder-Frederick LA, Summers K, McCall A, Grimm KJ, Clarke WL.  (2005).  Relationships between hyperglycemia and cognitive performance among adults with type 1 and type 2 diabetes.  Diabetes Care, 28(1):71-77.  (en inglés)

www.ventajas.com  (en español)


 



 

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