Mitos acerca de la diabetes mellitus (DM)


 

En cuanto a la presencia de la diabetes en México, hay tantos mitos alrededor del tema que las personas inventan nombres o variaciones de nombres para referirse a lo que para muchos es misterioso, desconocido, humillante, terroroso o temido.  Existen muchas maneras erróneas de denominar la condición: diabetis melitus, diavestis mellitus, diavetis millitus, diabetis militus, diabetes mellitis, diavetis melitus, diabetes melitis, deabetes.  El término correcto es diabetes mellitus.  Y hay 3 tipos principales de diabetes mellitus:  tipo 1, tipo 2 y diabetes mellitus gestacional.

Algunos de los siguientes mitos de la DM se refieren a la diabetes mellitus, tipo 1 (abreviada como DM1); desde su diagnóstico, la DM1 señala una falta absoluta o prácticamente absoluta de insulina y por lo tanto requiere del tratamiento con la insulina inyectada.  Otros de los siguientes mitos se refieren a la diabetes mellitus, tipo 2 (abreviada como DM2); la DM2 está relacionada con una resistencia a la insulina frecuentemente provocada por el sobrepeso o la obesidad, y/o por una producción nativa de una insulina insuficiente o insuficientemente eficaz.  Esta insuficiencia a veces se denomina la "resistencia a la insulina."  Los tratamientos (solos o combinados) para la DM2 incluyen un plan de alimentación, un aumento del ejercicio físico, una reducción del peso corporal, el uso de la insulina inyectada y/o el uso de algunos de los antidiabéticos orales.  El tratamiento recetado varía con respecto a los factores individuales y la duración de la presencia y desarrollo de la condición.  Algunos de los siguientes mitos de la DM se aplican a ambos tipos, la DM1 y la DM2.
 

En esta página, . CHO = carbohidrato o hidrato de carbono
los siguientes términos y . CHOs = carbohidratos o hidratos de carbono
abreviaturas se emplean: . DCCT = Diabetes Control and Complications Trial
. . DM1 = diabetes mellitus, tipo 1
. . DM2 = diabetes mellitus, tipo 2
. . DMg = diabetes mellitus gestacional
. . DM = diabetes mellitus, de cualquier tipo
. . glucemia = glucosa, que es una forma sencilla de azúcar, en la sangre
. . hiperglucemia = niveles anormalmente altos de glucosa en la sangre
. . hipoglucemia = niveles anormalmente bajos de glucosa en la sangre
. . mg/dL = miligramos por decilitro, una de las medidas de la cantidad de glucosa en sangre
.
 
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Mito: Es posible tener sólo un "poco de azúcar" o una DM "leve" o "al margen" 1
Mito: La DM "ligera" no requiere de inyecciones de insulina para el óptimo control del azúcar en la sangre 2
Mito: La DM2 no es tan seria como la DM1; la DM2 es una DM "buena" y la DM1 es una DM "mala" 3
Mito: La DM es una condición seria solamente si requiere de tratamiento con la insulina 4
Mito: La DM gestacional (DMg) es igual a la DM2 5
Mito: La DM es una de las más horribles condiciones crónicas 6
Mito: La DM es una condición que afecta sólo a los ricos 7
Mito: Un "susto," una "impresión," una "cólera," un "disgusto," o un "coraje" es lo que provoca o causa la DM 8
Mito: El consumo desmedido de dulces y azúcar es lo que provoca o causa la DM 9
Mito: La DM es una condición hereditaria 10
Mito: La DM se hereda por la línea materna 11
Mito: La DM es contagiosa 12
Mito: Existe una epidemia mundial de la DM 13
Mito: El hecho de ser obeso es lo que "causa" la DM2 14
Mito: La DM es "curable" 15
Mito: Existen médicos, vacunas, terapias, hierbas y alimentos que "curan" la DM 16
Mito: El homeópata y los tratamientos naturistas o de la medicina alternativa "curan" la DM 17
Mito: La insulina "cura" la DM 18
Mito: Si la persona que tiene DM2 baja de peso, se le "curará" la DM 19
Mito: El nopal "cura" la DM y controla la glucosa sanguínea 20
Mito: Si los niños desarrollan la DM1, tarde o temprano la superarán 21
Mito: Las píldoras (antidiabéticos orales) para la DM2 son insulina oral 22
Mito: Niveles altos de glucosa sanguínea indican un caso severo de DM 23
Mito: La necesidad de utilizar la insulina para controlar la DM2 es indicación de tener un caso severo 24
Mito: La persona que tiene DM2 que empieza a utilizar la insulina está en la "fase final" de la condición 25
Mito: Un aumento en la dosis de insulina recetada por el médico indica que la DM se ha empeorado 26
Mito: El sentirse bien y sin síntomas quiere decir que no hay por qué preocuparse por el nivel de glucosa en la sangre 27
Mito: En ayunas, un valor normal de glucosa en sangre es de 200 mg/dL 28
Mito: Las personas que tienen DM que utilizan la insulina se hacen adictas a la misma 29
Mito: El uso de la insulina causa la ceguera 30
Mito: Todas las insulinas del mismo tipo, incluso las de diferentes marcas, son iguales 31
Mito: Al inyectarse la insulina o tomar las pastillas antidiabéticas, una persona que tiene DM puede comer lo que quiera 32
Mito: La persona que tiene DM sólo debe comprar y comer productos "dietéticos" o "light" 33
Mito: Las personas que tienen DM tienen prohibidas las 3 P's (pan, pasta y postre) 34
Mito: Únicamente los alimentos como son el pan, la tortilla, el arroz, la pasta y los cereales suben el nivel de glucosa en la sangre 35
Mito: La persona que tiene DM no puede comer los carbohidratos (CHOs) 36
Mito: Una persona que tiene DM1 ó DM2 nunca debe comer el azúcar o los dulces 37
Mito: Una persona que tiene DM puede comer la miel de abeja porque es un alimento natural 38
Mito: Todas las verduras son libres en el plan de alimentación de la persona que tiene DM 39
Mito: Está prohibido consumir alcohol y bebidas alcohólicas cuando una persona tiene DM 40
Mito: El aceite vegetal engorda menos que la grasa animal 41
Mito: Los productos naturales pueden reemplazar los medicamentos en el tratamiento de la DM 42
Mito: El cuerpo humano puede digerir solamente un tipo de alimento a la vez 43
Mito: Los alimentos elaborados son menos nutritivos que los alimentos crudos 44
Mito: Los conservadores contenidos en los productos alimenticios comercializados perjudican la salud humana 45
Mito: La sacarina produce cáncer 46
Mito: Los endulzantes o edulcorantes artificiales producen cáncer 47
Mito: Mitos acerca del aspartame (Canderel, NutraSweet, Equal) 48
Mito: Los sustitutos de azúcar no sirven para hornear 49
Mito: Hay muchos trabajos que la persona que tiene DM no es capaz de realizar 50
Mito: La persona que tienen DM no debe conducir coche, barco, avión, helicóptero, bicicleta 51
Mito: Los niños que tienen DM no pueden viajar en avión 52
Mito: Las personas que tienen DM, sean niños, adolescentes o adultos, deben limitar su actividad física y no pueden practicar los deportes o el ejercicio físico 53
Mito: Una persona que tiene DM requiere de riguroso ejercicio físico 54
Mito: Las personas que tienen DM (niños, adolescentes y adultos) deben evitar ir a las fiestas 55
Mito: La DM impide a las mujeres tener hijos y ellas no deben de embarazarse 56
Mito: La DM causa la amputación de los pies 57
Mito: Da el mismo resultado medir la glucosa en la sangre que en la orina 58
Mito: Los que tienen DM siempre andan de mal humor o dormidos 59
Mito: Yo tuve apenas un poquito de DM hace años, pero se me quitó. 60

 

Mitos acerca de la DM...y la educación diabetológica

La persona que tiene diabetes en México, aun sin saberlo, necesita de asesoría oportuna y conocimiento confiable sobre esta condición; requiere de información que tenga fundamento científico comprobado.  Así, podrá usar la información y la educación diabetológicas para prevenir las complicaciones diabéticas a corto, mediano y largo plazo, y para facilitar la relación con el médico, el Educador en Diabetes Certificado y los otros miembros del equipo de la salud.

Por ejemplo, le conviene a la persona que tiene DM saber los valores normales de azúcar en sangre (glucemia) y sus propios valores para poder juzgar la calidad de su tratamiento médico y profesional y de su mismo autotratamiento de la condición.  La persona informada y educada diabetológicamente puede asegurarse, en comunicación con el médico y el Educador en Diabetes Certificado, de la normalidad de su presión arterial, de los niveles de grasas en su sangre y de la presencia (o no) de las complicaciones serias tardías de la DM (la retinopatía, la nefropatía, la neuropatía, la cardiopatía).

Las mejores herramientas contra las complicaciones desagradables de la DM incorrecta o inadecuadamente manejada son la educación diabetológica y el conocimiento actualizado del tratamiento y autotratamiento de la condición.  La mayoría de las actividades y las conductas que pueden entrañar una situación de riesgo para una persona que tiene DM se trata de descuidos (no emplear el automonitoreo de la glucemia, por ejemplo), de excesos (de glucosa, por ejemplo) o de una falta (de insulina nativa o inyectada, por ejemplo).  Todas estas conductas pueden alterarse de una forma positiva, teniendo acceso a la educación diabetológica continuamente actualizada.

Al inicio, comprender la DM y practicar su tratamiento y autotratmiento constituyen un reto.  Pero, la DM, como toda condición crónica, puede ser entendida y aceptada.  La educación diabetológica facilita la comprensión de la DM no sólo por enseñar la alimentación correcta, la técnica moderna de calcular y aplicar la insulina o ciertos medicamentos antidiabéticos, y la necesidad y función de las actividades físicas en la vida de una persona que tiene DM, sino también por aclarar dudas y puntos confusos, especialmente los que, siendo aceptados erróneamente, podrían tener consecuencias dañinas, destructivas o fatales.  Los mitos son creencias que, por ser falsos, pueden conllevar consecuencias peligrosas, dañinas o fatales.

En el caso de la DM, existen una gran cantidad de mitos y chismes incompletos o equivocados.  Estos mitos casi siempre representan una falta de comprensión o un gran desconocimiento de la verdad de la DM.  Estos mitos errados, que aquí se comentan profesional, honesta y ampliamente, tienen aceptación incluso entre las mismas personas que padecen la DM.  Desafortunadamente, los mismos profesionales de la salud, encargados del cuidado de personas que tienen DM, también llegan a aceptar los mitos como verdades, que no lo son.  Cuando la creencia o la información resumida en estos 59 mitos es errónea, éstos representan un peligro importante para la salud de las personas afectadas por la DM.  Pueden llegar a ser motivo de los descuidos y excesos que empeoran, a largo y a corto plazo, la salud de la persona que tiene DM.

Los mitos forman parte del sistema de creencias de una cultura o de una comunidad, la cual los considera historias verdaderas.  De allí entran en el sistema de creencias del individuo.  Para otros individuos, de otra cultura u otro contexto, su carácter fantástico les da facha de mentiras o ilusiones.  Para una persona ajena al contexto original en que se desarrollaron, los mitos de cierto grupo podrán resultar inentendibles o absurdos o patentemente falsos.  Al evaluar cualquier mito, lo esencial es que la persona que tiene DM utilice su actitud crítica y pensamiento reflexivo para aceptar, rechazar o modificar sus creencias, en base de la información actualizada correcta.

Los mitos comentados podrían ser interpretados como formas de explicar hechos o situaciones difíciles de entender o de aceptar.  Pueden surgir de una mala interpretación de la experiencia cultural.  Nuestra comprensión de la DM y de su tratamiento y autotratamiento se ha desarrollado significativamente durante los últimos 50 años, pero los mitos no se desarrollan sino que se quedan fijos, sin cambios, asegurando su estado de "falsos."  Por eso, en la mayoría de los casos, estas explicaciones mitológicas no se sustentan en la realidad y pueden contribuir a la creación de conceptos y motivaciones erradas.  Incluso pueden ocasionar serias confusiones en cuanto al tratamiento y autotratamiento de la condición.

En el diccionario, un mito se define como "un conjunto de creencias e imágenes idealizadas sobre personajes o fenómenos."  Los mitos se presentan en distintas áreas de la vida humana, y abundan en cuanto a la DM.  Reconocer su existencia mitológica es el primer paso en el proceso educativo que sirve para reemplazarlos con las bases actualizadas y correctas.  Es vital que la persona afectada por la DM esté plenamente informada sobre las afirmaciones reales y las que no tienen sustento; muchas veces su salud y su vida dependen de la calidad de su conocimiento.

Para evitar errores peligrosos en el tratamiento y autotratamiento de la DM, sean pequeños y grandes, es útil reflexionar sobre el tema de los mitos de la DM.  Buena parte de la "mitología" que persiste en torno a la DM es producto de la falta de información correcta, la ignorancia o el desconocimiento.  Cada día hay avances en la comprensión de la DM y de sus efectos considerables sobre la salud del cuerpo humano.  También y como resultado, la utilidad y la veracidad de los mitos se alteran o se reducen.

En esta página se encuentran los 59mitos más comunes al hablar de la DM.
 
 

Mitos acerca de la diabetes mellitus (DM)

 
 
Mito:   Es posible tener sólo un "poco de azúcar" o una DM "leve" o "al margen."

A las personas que tienen una intolerancia a la glucosa en ayunas (es decir, niveles de glucosa sanguínea en ayunas entre 100 y 125 mg/dL), casi siempre les dicen que están "al margen" de la DM ó que tienen un "poco de azúcar."  Se lo dicen porque estos niveles no llegan a cumplir con el diagnóstico de la DM (que es igual o mayor a 126 mg/dL en ayunas, en dos ocasiones en días diferentes).  Mejorando sus hábitos de alimentación y ejercicio y bajando 5-10% de su peso corporal si tienen sobrepeso, estas personas probablemente pueden prevenir el desarrollo de la DM.  Por eso, al ser diagnosticado con la intolerancia a la glucosa en ayunas, es vital consultar inmediatamente con el médico, el Educador en Diabetes Certificado y el nutriólogo para empezar a hacer los cambios del estilo de vida indicados.

La intolerancia a la glucosa postcarga o postprandial se define como un valor de glucosa sanguínea igual o mayor a 140 mg/dL pero menor a 200 mg/dL, dos horas después de una carga oral de glucosa (utilizando una prueba que se llama la "prueba de tolerancia oral a la glucosa") de 75 gramos de glucosa en agua o, en algunos caso, después de la comida.

La intolerancia a la glucosa en ayunas tanto como la intolerancia a la glucosa postcarga o postprandial no son entidades clínicas, sino condiciones de riesgo para el desarrollo futuro de la DM y de la enfermedad cardiovascular.  Por eso, a veces se le dice "pre-diabetes."

Los criterios para el diagnóstico de la DM son claros; también hay criterios claros para el diagnóstico de la intolerancia a la glucosa postcarga o postprandial y de la intolerancia a la glucosa en ayunas.  Todos los criterios completos están presentadoso y aclarados en Criterios para el diagnóstico de la DM.
 
 
Mito:   La DM "ligera" no requiere de las inyecciones de insulina para el óptimo control de la DM.

No existen una DM ligera y otra severa.  La DM es una condición incurable y seria.  Hay tres tipos principales de la DM: la DM1 (la falta prácticamente absoluta de insulina porque el cuerpo ha dejado de producirla), la DM2 (el cuerpo continúa produciendo cierta cantidad de insulina pero hay una falta relativa de insulina o una capacidad reducida para utilizar la insulina presente o la insulina presente no es de una calidad adecuada) y la DMg ó gestacional (que se desarrolla en aproximadamenate el 2-14% de las mujeres durante el embarazo).  Cualquier forma de DM es seria y debe de considerarse una condición crónica seria.  Todos los tipos de DM son igualmente serios, y si no son tratados adecuadamente pueden contribuir al desarrollo de las complicaciones diabéticas.  Es frecuente que después de utilizar los medicamentos orales antidiabéticos durante 6-15 años, una persona que tiene DM2 requiera del mismo tratamiento insulínico que una persona que tiene DM1 utilizará desde el diagnóstico.
 
 
Mito:   La DM2 no es tan seria como la DM1; la DM2 es una DM "buena" y la DM1 es una DM "mala."

No existe una DM buena y una mala.  Hay tres tipos principales de DM: la DM1 (la falta prácticamente absoluta de insulina porque el cuerpo ha dejado de producirla), la DM2 (el cuerpo continúa produciendo cierta cantidad de insulina pero hay una falta relativa de insulina o una capacidad reducida para utilizar la insulina presente o la insulina presente no es de una calidad adecuada) y la DM gestacional (que se desarrolla en aproximadamente el 2-14% de las mujeres durante el embarazo).  Cualquier forma de DM es seria y debe de considerarse una condición crónica seria.  Todos los tipos de DM son igualmente serios, y si no son tratados adecuadamente pueden contribuir al desarrollo de las complicaciones diabéticas.  Es frecuente que después de utilizar los medicamentos orales antidiabéticos durante 6-15 años, una persona que tiene DM2 requiera del mismo tratamiento insulínico que una persona que tiene DM1 utilizará desde el diagnóstico.
 
 
Mito:   La DM es una condición seria solamente si requiere de tratamiento con la insulina.

Este mito es peligroso porque puede permitir que una persona que tiene DM que no utiliza la insulina piense que su condición no es seria.  En realidad, las complicaciones tardías y serias de la DM (por ejemplo, la retinopatía, la ceguera, la nefropatía, la neuropatía, la gangrena, la amputación de 1 ó 2 pies) pueden presentarse si una persona que tiene DM utiliza la insulina o si no la utiliza.  Las complicaciones se desarrollan debido principalmente a la presencia de la hiperglucemia crónica.  La hiperglucemia crónica puede estar presente con o sin el uso de la insulina.  La DM es una condición seria, independientemente de la necesidad del tratamiento con la insulina.
 
 
Mito:   La DM gestacional (DMg) es igual a la DM2.

La DMg no es igual a la DM2.  La DMg suele desaparecer temporal o permanentemente después del parto, mientras que la DM2 no desaparece una vez que se haya desarrollado.  No obstante, las mujeres que tienen DMg corren un mayor riesgo de desarrollar la DM2 posteriormente.  Aproximadamente el 50% de las mujeres que desarrollan la DMg durante el embarazo también desarrollarán la DM2 en los 5 a 10 años posteriores al embarazo; el desarrollo futuro de la DM2 es más factible cuando la mujer tiene sobrepeso o es obesa.  Así, después de un episodio de la DMg, el mantener un peso razonable constituye la manera preventiva más eficaz de evitar el desarrollo futuro de la DM2.

La DMg es la DM que se inicia o se detecta por primera vez durante el embarazo, independientemente de que requirera o no de insulina y de que persista o no después del parto.  Una de las consecuencias de la DMg no controlada es que las mujeres afectadas tienen bebés que pesan más de 4 - 4.5 kilogramos (macrosomia).  El riesgo de muerte fetal es el doble del para las mujeres que no tienen DMg.  La DMg es causada por una insuficiencia pancreática asociada al crecimiento de los tejidos del feto.

Una mujer que desarrolla la DMg durante un embarazo tiene hasta un 90% de probabilidad de desarrollarla de los embarazos posteriores.  La DM gestacional se presenta en el 2-14% de los embarazos; tan sólo en los últimos 10 años, la incidencia se ha aumentado en un 10%.  Entre 1991 y 2000, la incidencia de la DMg se aumentó en un 35%.

Con frecuencia, la DMg se puede tratar con un plan de alimentación adecuado y el ejercicio físico.  Si este tratamiento no mantiene óptimos (es decir, normales) niveles de glucemia, la insulina se utiliza para asegurar la normalidad del embarazo y del bebé.  El tratamiento de la DMg con insulina habitualmente se suspende en el período postparto, cuando frecuentemente deja de ser necesario.  Los antidiabéticos orales están totalmente contradindicados en el tratamiento de la DMg, con la posible excepción de metformina y otros de una nueva clases de antidiabéticos orales.  La insulina no hace daño al feto ni a la mamá.
 
 
Mito:   La DM es una de las más horribles condiciones crónicas.

La DM1 y la DM2 sí son condiciones crónicas, incurables.  La hiperglucemia diabética, facilitada por la DM no correcta o adecuadamente manejada, es un factor de riesgo para complicaciones serias (la nefropatía, la neuropatía, la retinopatía, la micro- y macro-angiopatía [aterosclerosis, por ejemplo], la gangrena, entre otras).  A la misma vez, cuando la hiperglucemia diabética está controlada (es decir, tratada y autotratada correctamente), todos o casi todos estos problemas pueden evitarse.  El Dr. Elliott Joslin, uno de los fundadores de los métodos que utilizamos en el tratamiento y la comprensión de la DM, comentó que la DM es "la mejor de las enfermedades crónicas" porque es "limpia, raras veces disfigura, no es contagiosa, normalmente no provoca dolor, no requiere de cirugía, no hay la presencia de mucha sangre visible y generalmente es susceptible al tratamiento."
 
 
Mito:   La DM es una condición crónica que afecta sólo a los ricos.

Hace muchos años, solamente la gente con mucho dinero podía costear una dieta rica en azúcares y productos hechos de carbohidratos (CHO) refinados e importados.  Una dieta con alto contenido de azúcares y productos refinados contribuye importantemente al sobrepeso y a la obesidad, que en su turno contribuyen a la alta incidencia de la DM2.  Porque la pobreza económica raras veces conduce a la obesidad, hace muchos años era más frecuente el diagnóstico de la DM2 entre las personas que tenían mayores recursos económicos con los cuales costear los alimentos que costaban caros y producían sobrepeso.

Hoy en día, el hecho de que la mayoría de las personas viven en zonas urbanas quiere decir que fácilmente tienen acceso al tipo de dieta que antes era reservada para la gente con altos niveles de recursos económicos.  De hecho, los CHO son los alimentos más económicos y por eso tal vez más consumidos.  Actualmente este mito ha dejado de tener validez y es falso, ya que no refleja la realidad de la incidencia de la DM2, que aftecta a los con mucho dinero y a los con poco dinero, a los con sobrepeso u obesidad y a los que no tienen sobrepeso ni son obesos.
 
 
Mito:   Un "susto," una "impresión," una "cólera," un "disgusto" o un "coraje" es lo que provoca o causa la DM.

Cualquier "susto" o "coraje" es estresante psicológica y físiológicamente y representa un estrés para organismo.

Cuando el ser humano está ante una situación que dé estrés, es normal que suba el nivel de glucosa sanguínea, aun si no tiene ninguna forma de DM.  Es así porque la adrenalina (también llamada "epinefrina") producida como respuesta normal al estrés asegura que el organismo esté alerta y tenga la energía (glucosa) que le hace capaz de defenderse frente a un peligro conocido o desconocido (por ejemplo, un asalto, un accidente automovilístico, una pelea).

La adrenalina compite directamente con la insulina; es decir, la adrenalina reduce la fuerza de la insulina, que bajo circunstancias normales no estresantes modula o regula los niveles de glucosa sanguínea.  Porque la eficacidad de la insulina está temporalmente reducida por la presencia de hormonas contrarreguladoras (adrenalina, glucagon, cortisol, hormona de crecimiento), la glucosa sanguínea sube.  Esta reducción de eficacidad de la insulina es temporal, breve y en las personas que no tienen DM, no significa una descompensación fisiológica ni la presencia de DM.

Sin embargo, para las personas que padecen la DM2 y aún no lo saben, esta elevación de la glucemia se incrementa aun más que lo típico.  La hiperglucemia o elevación de la glucemia también puede durar más que en la persona que no tiene DM, lo que podrá llegar a provocar síntomas de la DM.  Es por estos síntomas que algunas veces se descubre la presencia de la DM2 después de un "susto."  Es decir, el susto condujo a que los niveles de glucosa sanguínea subieran y debidos a los mismos se pudiera hacer el diagnóstico.  Pero no es el susto en sí lo que provoque la DM, sino que la condición de DM2 no detectada, de intolerancia a la glucosa en ayunas o de intolerancia a la glucosa postprandial (pre-diabetes), de la que no se tenía conocimiento antes del "susto," llega a manifestarse claramente debido a los cambios hormonales que conlleva un fuerte susto o choque.

Tener DM por un susto o disgusto es un mito claramente irracional.  Todos nos disgustamos y todos tenemos sustos prácticamente a diario.  Pero ¿todos tenemos DM como resultado?
 
 
Mito:   El consumo desmedido de dulces y azúcar o refrescos azucarados es lo que provoca o causa la DM.  La DM te viene por un gusto o un susto.

Esta creencia es errónea.  Muchas personas creen que la DM es provocada por la ingesta de dulces y golosinas en abundancia.  Pero la DM no es un castigo para golosos o amantes del sabor dulce.  El azúcar no proporciona los nutrientes necesarios para la buena función del cuerpo, pero en sí no causa la DM.  El consumo del azúcar (es decir, CHO) y proteínas hace que el cuerpo produzca una hormona pancreática, que es la insulina.  La insulina permite que el cuerpo mantenga un nivel normal de azúcar en la sangre.  La DM se debe a la falta casi absoluta de insulina (que es la DM1) o al rechazo a la insulina por parte de las células del organismo (la resistencia a la insulina) o a la producción de una calidad o cantidad de insulina insuficiente (que es la DM2). No se debe a un exceso de azúcar en la dieta, aunque un exceso de CHO en la alimentación sí puede producir sobrepeso u obesidad, que puede dificultar el trabajo del páncreas para producir insulina de suficiente calidad y/o cantidad.  Hay personas que han aceptado este mito falso y que no logran comprender cómo pueden tener la DM si nunca comieron dulces.

La DM1 es una condición que aparece por razones no completamente conocidas e independientes de la forma de la alimentación de la persona, mientras que la DM2 se relaciona con factores genéticos (un historial de DM en la familia) y ambientales (la presencia de sobrepeso u obesidad y de los hábitos de una vida sedentaria [falta de actividad física suficiente]).  El consumo de muchas calorías y la falta de suficiente actividad física pueden favorecer el sobrepeso.  Así, el consumo de azúcar puede influir en la DM2 en la medida en que contribuye al sobrepeso, pero en sí el consumo de azúcar no es causa directa de la DM.

Este mito erróneo puede crear culpabilidad innecesaria y falsa y arrepentimientos inútiles.  Además, este mito crea el peligro de que la persona piense que solamente reemplazando el consumo de azúcar por edulcorante artificial no calórico y evitando los postres y golosinas, el trastorno glucémico (la DM) se corregirá y no será necesario consultar al equipo de salud (endocrinólgo, Educador en Diabetes Certificado, nutriólogo) ni seguir un plan de alimentación adecuado.  Es claro que después del diagnóstico de DM, son los azúcares y los CHOs que suben la glucosa en sangre de forma rápida y marcada.  Los elementos centrales del autocuidado alimenticio prudente de la DM son la regularidad de la composición de los alimentos (CHO, proteína, grasa) y el aporte de los alimentos necesarios para permitir un peso saludable y un nivel de glucosa en sangre normal o casi normal.

El sobrepeso, una insuficiencia de actividad física y un historial de DM en la familia incrementan los riesgos de padecer la DM2.  Una dieta saludable, la actividad física frecuente y el control del peso ayudan a prevenir la DM2.
 
 
Mito:   La DM es una condición hereditaria.

La DM no se hereda exactamente; lo que puede heredarse es la predisposición a desarrollarla.  La DM sí tiende a presentarse en la misma familia, aunque no necesariamente en la misma generación.  Es decir, un abuelo puede padecer la DM y después su nieta la desarrolla.  Es más común heredar la predisposición a la DM2 que la predisposición a la DM1, pero hay posibilidades de cierta factores genéticas en algunos casos de la DM1 también.  Los padres a veces se sienten culpables al pensar que transmitieron la condición a sus hijos, pero no es así, porque la DM1 no se hereda tan directamente.  En el caso de la DM1, aun entre los gemelos idénticos, la concordancia sólo llega a 50%, queriendo decir que aun en dos personas con los mismos factores genéticos, la DM1 no necesariamente se desarrolla en ambas.  La predisposición comúnmente no se hereda en forma directa en el caso del DM1 (madre o padre al hijo o hija).

Cualquier persona puede presentarse con la DM1, en cualquier etapa de la vida.  Sin embargo, la DM1 típicamente se presenta antes de los 30 años de edad.  La DM2 típicamente se desarrolla después de los 30 años de edad y típicamente se presenta en las personas con sobrepeso u obesidad.  Los factores que nos disponen a la DM1 ó la DM2 no están completamente claros y comprendidos.
 
 
Mito:   La DM se hereda por la línea materna.

Esta creencia no es correcta.  Un niño nacido de una madre que tiene la DM1 tiene una probabilidad de aproximadamente 2% de desarrollar la DM.  Cuando el padre tiene la DM1, el mismo niño tiene una probabilidad de aproximadamente 6% de desarrollar la DM.

La probabilidad de que el niño desarrolle la DM si la madre y/o el padre tiene la DM2 no se sabe con precisión, ya que dependerá del origen étnico, la edad y la ausencia o presencia de sobrepeso u obesidad en la mamá.  El peso del bebé al nacer es un factor de riesgo para desarrollar más tarde en la vida la DM2 y posiblemente la DM1.  Un niño cuya mamá o cuyo papá padece la DM2, tiene un riesgo teórico de 33% de desarrollar la DM.  Pero, en cuanto a herencia, sólo hay tendencias relativamente pequeñas y no hay ninguna garantía o probabilidad de herencia de DM que llegue al 100%.
 
 
Mito:   La DM es contagiosa.

Hay niños, adolescentes y algunos adultos que creen que la DM es contagiosa.  En realidad, no es una condición contagiosa como la gripa.  La DM es un trastorno endócrino causado básicamente por una deficiencia de insulina producida por las células Beta del páncreas.  Todavía no se conoce cuál es la causa o las causas específicas de la DM.  Se cree que la DM1 y DM2 se deben a causas diferentes.  Está comprobado que existe una predisposición genética para la DM1 y DM2, pero no están claras las características y manifestaciones de esta predisposición.  Ciertos factores ambientales (por ejemplo, una infección viral, el sobrepeso, la obesidad, un estilo de vida sedentaria, entre muchos otros) también ejercen un rol en el desarrollo de la DM.

En algunas familias, varios miembros de la familia tienen la DM.  Pero no la contagiaron.  Simplemente se trata de una afección endócrina, con un componente hereditario importante, que explica el hecho de que padres, primos y abuelos habrán padecido o padecen o padecerán la condición.  Por lo tanto, cualquier intento de discriminar o evitar el contacto con las personas que tienen DM por temor al contagio carece de sustento racional.
 
 
Mito:   Existe una epidemia mundial de la DM.

Es la verdad.  La incidencia de la DM está aumentandose tan rápidamente que la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglas en inglés) la ha identificado como una condición epidémica.  Según la WHO, la DM2 en adultos aumentará en más del 100% en los próximos 25 años.  La incidencia de DM1 también está en aumento, al ritmo de aproximadamente 3l 3% por año.  Actualmente, en todo el mundo, hay aproximadamente 350 millones de personas con DM; se prevé que habrá más de 500 millones personas con la DM para el año 2035.

Finlandia tiene altísimos índices de la DM: 42.9 casos por cada 100 mil habitantes.  Los Estados Unidos, México y Europa tienen entre 6-20 casos por cada 100 mil habitantes; Argentina tiene aproximadamente 12 casos por cada 100 mil habitantes y Chile tiene apenas 5 casos por cada 100 mil habitantes.  No obstante, se prevé un aumento de aproximadamente 100% para el año 2035.  Entre 1991 y 2000, la incidencia de la diabetes gestacional (DMg) subió 35%; en los últimos 10 años, la incidencia de la DMg subió en un 10%.

Mundialmente, el número de todos los casos de la DM se ha triplicado desde 1985.
 
 
Mito:   El hecho de ser obeso es lo que "causa" la DM2.

Este mito tal vez existe porque muchas personas que tienen DM2 padecen sobrepeso u obesidad cuando reciben el diagnóstico de la DM2.  Aproximadamente el 85% de las personas que tienen DM2 sí tienen obesidad o sobrepeso significativo.  El sobrepeso contribuye a la resistencia a la insulina y la resistencia a la insulina está fuertemente relacionada con la DM2.  La obesidad no causa la DM2 directamente, pero sí contribuye a la resistencia a la insulina y así indirectamente a la DM2.
 
 
Mito:   La DM es "curable."

La DM es una condición controlable pero no es "curable."  Los intentos de curarla por medio de transplante de páncreas entero o de células Beta (las células pancreáticas productoras de insulina) sólo han permitido obtener resultados exitosos en algunas personas con la DM1 previamente seleccionadas.  Desafortunadamente, aún es necesario mejorar la duración del efecto, pues en su mayoría estos transplantes exitosos duran menos de 6 años.
 
 
Mito:   Existen médicos, vacunas, terapias, hierbas y alimentos que pueden "curar" la DM.

La DM no tiene cura; sin embargo, es controlable si se sigue un estilo sano de vida, con actividad o ejercicio físico, un plan de alimentación diseñado para al control de la hiperglucemia diabética y los medicamentos necesarios (insulina y/o algunos antidiabéticos orales).  Este estilo de vida permite un buen control de la glucosa sanguínea y la prevención o demora del desarrollo de las compliaciones diabéticas tardías.

Este mito incluye la creencia de que el té de hojas de almendro, de hojas de la planta de hombre grande, de hojas de diferentes hojas en diferentes países es "bueno" para la diabetes.  En algunos casos (por ejemplo, la stevia), puede ser, pero ningún té "cura" la diabetes ni logra la normalización de los niveles de la glucosa en sangre.  La sávila y el xoconoxtle tampoco "curan" la DM.  Es un tratamiento integral, dirigida al control de la hiperglucemia diabética, lo que puede disminuir significativamente las complicaciones de la DM, por controlar los niveles de glucosa en sangre.  El plan de alimentación de las personas que tienen DM tiene que ser personalizado.  El nutriólogo o Educador en Diabetes Certificado puede diseñar un plan de alimentación idóneo para ayudar a la persona con DM a controlar la hiperglucemia característica de la condición cuando no está tratada correctamente.
 
 
Mito:   El homeópata y los tratamientos naturistas o de la medicina alternativa "curan" la DM.

El propósito de la medicina holística u holista (palabra que proviene del griego holos que significa "todo" o "entero") es encargarse del estudio “integral” de la salud del paciente.  Para ello se contemplan tres ámbitos o contextos: el biológico, el psicológico y el social.  En el caso de las personas que padecen la DM, por ejemplo, se les puede sugerir algunas técnicas de relajación y del manejo del estrés, logrando con ello una mejora en el sentimiento de bienestar.  No obstante, esto no "cura" la DM.

Algunas terapias complementarias (por ejemplo, el yoga, los masajes corporales, la meditación) tienen un rol positivo en el manejo de la DM y el estrés asociado.  No son sustitutos del tratamiento convencional.  Y, no "curan" la DM.
 
 
Mito:   La insulina es la única cosa que "cura" la DM.

Actualmente no hay cura para la DM.  La insulina por sí sola no "cura" la DM.  La insulina facilita el control de los niveles de glucosa en la sangre, pero este control o la presencia de normales niveles de glucosa en sangre no "cura" la condición.  La insulina es una hormona que ayuda a mantener los niveles de azúcar en la sangre en los rangos óptimos (aproximadamente 70 - 100 mg/dL).  La insulina es una hormona, y las hormonas no curan la DM.  En la DM1, la insulina inyectada se utiliza como tratamiento de reemplazo hormonal porque el páncreas ya no produce la insulina que el cuerpo necesite.  En la DM2, se emplean el plan de alimentación, la actividad física y el ejercicio físico, los medicamentos (antidiabéticos orales y/o las insulinas), la educación diabetológica y para un óptimo control de la hiperglucemia diabética.
 
 
Mito:   Si la persona que tiene DM2 baja de peso, se le desaparece o "curará" la DM.

Frecuentemente si la persona ya recibió el diagnóstico de DM logra una reducción de peso corporal, su control de la condición y la hiperglucemia diabética será más fácil.  La mejora del control lograda se debe a una reducción consecuente de la resistencia a la insulina y de la masa corporal.  Pero la resistencia a la insulina está presente en la DM2 y a veces en las personas que tienen DM1.  Esta resistencia puede presentarse tanto en la gente delgada como en la gente obesa.  Es probable que los cambios en la alimentación (por ejemplo, la reducción de CHOs consumidos) y la adición del ejercicio físico, que juntos permiten la reducción de peso corporal, también contribuyan a la mejora del control de la hiperglucemia diabética.  Hasta la fecha, sin embargo, la DM2 no es curable, aun con una reducción de peso corporal.  En las personas en quienes "parece" haberse curado, en realidad sigue latente y sin control estricto de la hiperglucemia diabética, se manifestará otra vez.
 
 
Mito:   El nopal "cura" la DM y controla la glucosa sanguínea.

Es mito se presenta con frecuencia en México, donde el nopal forma parte importante y delicioso de la dieta típica.  Una taza de nopal cocido tiene 4.9 gramos de CHO.  La misma taza de nopal cocido contiene 3 gramos de fibra, la cual no se absorbe en forma de CHO.  La fibra del nopal puede no tener mucho efecto para subir la cantidad de azúcar en la sangre, pero este efecto no es el mismo que bajar la glucosa sanguínea.  El efecto del nopal no es suficiente para un óptimo control de la glucosa sanguínea, sobre todo si se combina con CHOs (tortilla, arroz, pan, etc.).  Tampoco se recomienda que sea la única opción para el control glucémico.  El manejo efectivo de la DM es integral y depende de la incorporación de elementos como una alimentación variada (y con pocos CHOs), balanceada y sana, actividades físicas, medicamentos (insulina y/o antidiabéticos orales) y educación diabetológica.  El nopal no "cura" la DM.
 
 
Mito:   Si los niños desarrollan la DM1, tarde o temprano, es decir, con más edad, la superarán.

No es así.  Cuando los niños adquieren la DM, se trata, por lo general, del DM1, el tipo de DM que requiere de la insulinoterapia desde el momento del diagnóstico y de por vida.  La DM1 es ocasionada por la destrucción autoinmune de las células Beta en el páncreas, que son las células que producen la insulina.  En la actualidad, las células Beta no pueden ser regeneradas ni trasplantadas con garantías de éxito.  Mientras que no se encuentre una "cura" para la condición, la DM1 en la niñez continuará en la adultez.

Hoy en día, el número de casos de DM2 entre los jóvenes (9-19 años de edad) se está aumentando.  La DM2 en niños se relaciona con el sobrepeso o la obesidad, un estilo de vida sedentario, una historia familiar de la DM2, la ascendencia mexicana (y varias otras), la resistencia a la insulina y frecuentemente con la presencia de áreas brillosas de la piel de color oscuro (acantosis nigricans).  Esta variedad de DM2 también continuará en la adultez de los que la adquieren mientras que sean niños.
 
 
Mito:   Las pastillas (los antidiabéticos orales) para la DM2 son insulina oral.

Las pastillas para la DM2 (los medicamentos antidiabéticos orales) no son insulina en forma adecuada para la toma oral.  Los antidiabéticos orales tienen efectos sobre la habilidad del organismo para hacer mejor uso de la insulina ya producida en el páncreas o para estimular mayor producción pancreática de la insulina.  Existen varios tipos o clases de antidiabéticos orales y trabajan de diferentes maneras.  Su tiempo de acción y duración de acción también son diferentes entre ellos.  El endocrinólogo o médico es quien las receta.  El mismo o el Educador en Diabetes Certificado puede explicar el horario y la frecuencia de las dosis, indicados por el médico indique.

Es difícil que funcione una insulina verdaderamente oral porque la insulina es una hormona.  Todas las hormonas son formadas de la proteína (como el bistek, sin la grasa).  La proteína (sea bistek o insulina) se degrada en el estómago y por eso una insulina oral no llegaría a circular en forma eficaz dentro de la corriente sanguínea, para poder surtir las necesidades insulínicas de los diferentes tejidos del cuerpo.

No obstante, los investigadores científicos creen que hay maneras de tomar la insulina por la boca sin que entre en el intestino.  De hecho, ya se están realizando pruebas de una insulina oral (Oralin) que se dosifica en forma de una pastilla, que permite que la insulina se absorba en el estómago, sin pasar por los pulmones ni por el intestino.  Esta insulina en pastilla ya se comercializa en algunos lugares, por ejemplo en la India, China y Australia para el uso de las personas que tienen DM2.  Sólo en esos tres países, hay más de 80 millones de personas con la DM.
 
 
Mito:   Niveles altos de glucosa sanguínea indican un caso severo de DM.

Los niveles anormalmente altos de glucosa sanguínea son típicamente la primera indicación de la presencia de la DM.  Por eso, se utilizan como base del diagnóstico.  Es decir, que los niveles anormalmente altos de glucosa en sangre acompañan a las personas que tienen DM.  Su presencia indica la existencia de la DM...pero no califica la "severidad" de la DM.  O una persona tiene la DM ó no la tiene.  La "severidad" más bien se refiere al control glucémico.  En las personas que tienen DM, la hiperglucemia puede ser causada por una enfermedad, un cambio de medicamentos, el ciclo de menstruación, una fuerte alergia, el uso de insulina caducada, el estrés laboral o escolar...y muchas otras cosas.  La única manera de manejar la glucosa sanguínea es con el uso del medidor casero de glucosa, checando el nivel de azúcar diariamente en repetidas ocasiones.  Es útil anotar los resultados, relacionándolos con el horario de la última ingesta de comida, con el contenido de CHO en lo comido y con la cantidad tomada de insulina u otros medicamentos.  Compartiendo esta información con el médico o el Educador en Diabetes Certificado, el equipo de la saludo podrá evaluar la utilidad de cambios en los medicamentos o en la dosis de éstos.
 
 
Mito:   La necesidad de utilizar la insulina para controlar la DM2 es indicación de tener un caso "severo."

El tratamiento adecuado permite el control no de la DM2 sino de la hiperglucemia diabética.  En algunas personas, la insulina es la única droga que permite control de la hiperglucemia.  Este hecho no refleja la severidad del caso de la DM, sino la realidad de que la insulina es la única droga que permite control adecuado de la hiperglucemia.  Cuando una persona tiene un dolor de cabeza suficientemente severo como para limitar su capacidad de trabajar, es frecuente que se tome una ó dos aspirinas, porque es el tratamiento indicado y funcional.  Las personas que tienen DM también tienen la opción de hacer lo indicado (reducir el consumo de CHOs, utilizar en algunos casos los medicamentos orales antidiabéticos y/o la insulina) para controlar los niveles de glucosa sanguínea y así prevenir las complicaciones tardías de la condición (la nefropatía, la neuropatía, la retinopatía y otros).  En la DM2, a veces el óptimo control requiere de un estilo sano de vida, a veces de las pastillas antidiabéticas y a veces de la insulina en combinación con las pastillas antidiabéticas.  A veces, la adición de la(s) insulina(s) sola(s) o en combinación permite un control adecuado de la glucemia.  Las personas que tienen DM pueden consultar al médico acerca de la útilidad de tener acceso a la insulina para cuando sus niveles de glucosa sanguínea están permanente o temporalmente elevados (durante una enfermedad, cirugía o embarazo, por ejemplo).  En esos casos, la insulina es el único agente que permitirá el óptimo control de la glucemia.
 
 
Mito:   La persona que tiene DM2 que empieza a utilizar la insulina está en la "fase final" de la condición.

Otra variante de este mito es: "Si empiezo a usar la insulina, quiere decir que ya me voy a morir, porque lo último es aplicar la insulina."  No existe en toda la vida del cuerpo humano ni un minuto cuando no haya la necesidad de la insulina.  El cuerpo de la persona que no tiene DM produce la insulina constantemente, según las necesidades variables del cuerpo.  En el cuerpo que tiene DM, existe el mismo requerimiento de insulina, pero a la vez existe una falta absoluta o relativa de la misma.  Por lo tanto, la persona que tiene DM tiene que inyectarla o estimular su producción con los antidiabéticos orales (si la producción pancreática todavía es capaz de ser estimulada).

Después de 6-15 años de uso de los antidiabéticos orales, su utilidad se disminuye y finalmente no sirven porque el páncreas deja de responder a sus estímulos.  La producción pancreática de insulina, aun con el estímulo proporcionado por los antidiabéticos orales, no es suficiente.  El cuerpo sigue necesitando de la insulina.  Lógicamente, la inyección de la insulina es la única manera de asegurar la presencia de la insulina necesaria.

Así, la presencia de la insulina es crítica en todas las fases de la vida y de la condición de DM; el uso de la insulina no indica la "fase final" ni de la vida ni de la DM.  Al contrario, se sabe que muchos médicos demoran demasiado para recetar la insulina, que sirve para extender la vida.

Se podría decir que la necesidad de la insulina inyectada señala la "fase final" de la respuesta eficaz del páncreas a los antidiabéticos orales.  La realidad es que, a comparación con las fases anteriores, el único cambio es en la manera de entregar la insulina (inyectarla) al cuerpo para sus necesidades metabólicas.
 
 
Mito:   Un aumento en la dosis de insulina recetada por el médico indica que la DM se ha empeorado.

Asociar los aumentos de la dosis de insulina con el “agravamiento” de la DM resulta ser un mito sin base lógica.  Cada individuo que tiene DM es distinto y puede requerír más o menos que otro individuo.  A lo largo de la vida, las necesidades metabólicas del individuo van cambiando.  Los requerimientos de insulina también van modificándose.  El objetivo central del tratamiento de la DM es mantener un óptimo control glucémico.  Para lograr ese objetivo, el médico irá modificando las dosis o el tipo de insulina o insulinas, en función de los requerimientos transitorios o definitivos que pueda tener cada individuo.  Negarse a aceptar incrementos (o decrementos o alteraciones) de dosis de insulina puede resultar negligente y peligrosa.
 
 
Mito:   El sentirse bien y sin síntomas quiere decir que no hay por qué preocuparse por el nivel de glucosa en la sangre.
  "Estoy bien porque me siento bien."

Pensar así es una tendencia natural, aunque resulta equivocado y peligroso ligar los sentimientos al nivel de glucosa sanguínea.  La DM2 no se puede evaluar ni controlar basado en cómo uno se sienta, sobre todo porque es una condición que en las etapas tempranas no trae dolores ni molestias ni otros síntomas fuertes.  Un porcentaje alto de personas con la DM2 han padecido la condición 6-10 años antes de que se haga el diagnóstico y en esos años no tuvieron síntomas.  La presencia crónica de altas concentraciones sanguíneas de glucosa antes y después del diagnóstico sí causa daño.  Las molestias y complicaciones desagradables de la DM llegan hasta que el daño sea verdaderamente serio; una gran parte del daño serio es irreversible.  Vigilar la glucosa en la sangre periódicamente con el medidor casero de glucosa sanguínea y tratar la condición día al día son las únicas maneras de prevenir estas complicaciones diabéticas tardías.

Los niveles elevados de la glucosa sanguínea pueden provocar daños que no se hacen perceptibles hasta que se transformen en complicaciones tardías de la DM.  Así, la ausencia de síntomas no indica necesariamente un óptimo estado de salud.  Es fundamental verificar y controlar los niveles de glucemia, según las indicaciones proporcionadas por el médico y el Educador en Diabetes Certificado.

En la DM1, existe una falta absoluta de insulina pancreática, la cual provoca serios síntomas que son típicos de la DM1 (polifagia [comer mucho y/o frecuentemente], polidipsia [tomar líquido en grandes cantidades y/o frecuentemente], poliuria [orinar mucho y/o frecuentemente], pérdida de peso a pesar de estar comiendo normalmente, visión borrosa ó cualquier otro síntoma provocado por altos niveles de glucosa sanguínea).  Estos síntomas, por ser dramáticos e imposibles de no notar, impulsan a la persona o a su familia a consultar con el médico.  Normalmente, el tratamiento insulínico se inicia casi inmediatamente, permitiendo a la persona que tiene DM1 recibir tratamiento insulínico oportuno.

Después del diagnóstico, el niño comienza el proceso de aprendizaje del autocontrol de la hiperglucemia diabética.  El autocontrol llegará a ser internalizado por el niño como una más de las funciones cotidianas.  Con la ayuda de sus padres, el médico y el Eudcador en Diabetes Certificado, el niño aprenderá el automanejo de la DM y lo comprenderá como una responsabilidad bajo su propio control.  Mientras que no sea así, los padres se encargarán de la vigilancia y la enseñanza diabetológica que ellos mismos aprenderán de los profesionales de la salud competentes.
 
 
Mito:   En ayunas, un valor normal de glucosa en sangre es de 200 mg/dL.

No.  Este nivel es más del DOBLE del valor que tendrá una persona que no tiene DM.  Los valores normales de la glucosa sanguínea en ayunas se consideran entre 71 - 99 mg/dL.  Estos son los niveles de una persona que no tiene DM ni intolerancia a la glucosa en ayunas.  Un valor de 200 mg/dL (o más) indica un nivel peligroso de hiperglucemia; valores crónicos de más de 125 mg/dL favorecen el desarrollo de las complicaciones tardías de la DM.
 
 
Mito:   Las personas que tienen DM que utilizan la insulina se hacen adictas a ella.

La insulina no es narcótico y no es adictiva.  La insulina es una hormona natural, producida constantemente por el páncreas del cuerpo humano que no tiene DM.  Así, es una hormona esencial y básica para la vida.  Antes del descubrimiento del proceso de producir la insulina en el laboratorio, las personas con la DM1 solían morir rápidamente (típicamente en menos de 52 semanas) después del diagnóstico de la condición, por falta de esta hormona.

Hay sustancias que son adictivas.  Ninguna de estas sustancias (nicotina, alcohol, cocaína, por ejemplo) es hormona y ninguna está producida naturalmente en el cuerpo humano.  El mito de la adicción tal vez se explica por el hecho de que actualmente no hay cura para la DM.  Como consecuencia, las personas con DM1 (e igualmente muchas personas que tienen DM2) siguen utilizando la insulina de por vida.  No quieren y no pueden dejar de utilizar el más natural y seguro tratamiento para la condición.  Este tratamiento sigue siendo la insulina.  No poder dejar de utilizar la insulina no es por adicción, sino por el rol esencial de la insulina en la salud y en la continuación de la vida; sin la insulina, el cuerpo humano simplemente no puede funcionar correctamente.
 
 
Mito:   El uso de la insulina causa la ceguera.  "No te pongas insulina porque te deja ciego."

Este mito es común y falso.  El número de personas que tienen DM afectadas por la ceguera llegan a la ceguera por la hiperglucemia crónica (que indica un falta de insulina).  Es más bien la falta crónica de la insulina que causa la ceguera en algunas personas que tienen DM.  El mito tendría su origen en que cuando se inicia (desafortunada y erróneamente como elección de último recurso)el tratamiento insulínico en las personas que presentan retinopatía irreversible y progresiva en sus ojos, la insulina no puede detener esta etapa avanzada de desarrollo ya iniciada de la ceguera.  La retinopatía es debida a la hiperglucemia crónica que resulta de la ausencia de suficiente insulina en la circulación.

Cuando la ceguera empieza antes del uso de la insulina, ésta no remediará la retiniopatía proliferativa que resulta finalmente en la ceguera.  Siendo demasiado avanzada la progesión del daño a los ojos, la insulina no previene la continuación del daño ya establecido de la vista.  En el caso de las personas que tienen DM, la ceguera no se presenta de un día para otro.  Y no se desarrolla como consecuencia del uso de la insulina, sino de su ausencia en cantidades correctas.  Lo que favorece la ceguera es un control inadecuado de la hiperglucemia diabética, es decir, niveles insuficientes de la insulina a través de un largo tiempo.  En cambio, la insulina es la hormona que permite un óptimo control de la DM, el cual normalmente puede prevenir la ceguera.

De hecho, desde 1921-1922 cuando la insulina fue producida comercialmente por la primera vez, la insulina ha hecho posible que mucha gente haya evitado la ceguera.  Cada año los laboratorios Eli Lilly ofrecen premios y reconocimientos a las personas que han utilizado la insulina a través de 50 años para evitar las complicaciones.  Ninguna de estas personas es ciega.  El uso diario de la insulina permite que la persona que tiene DM evite los daños serios (causados por la hiperglucemia crónica) a los pequeños vasos sanguíneos en los ojos y en otros tejidos del cuerpo (riñón, pie).

Sin embargo, la ceguera sigue siendo una complicación tardía de la hiperglucemia diabética inadecuadamente tratada, lo cual quiere decir que sin la presencia de la insulina adecuada, los niveles de glucosa sanguínea suben y, si las subidas son crónicas, inevitablemente dañan los tejidos delicados de los ojos.  El exceso crónico de glucosa circulando por los vasos sanguíneos de los ojos es lo que provoca la complicación conocida como retinopatía proliferativa, que con el tiempo puede causar ceguera.

La retinopatía diabética no proliferativa o pre-proliferativa, cuando ya está establecida, es susceptible de empeorarse temporalmente si la optimización del control de la glucemia se implementa de una forma rápida y abrupta.  Por eso, cuando la persona que tiene DM ya tiene retinopatía establecida y acompañada de altos niveles crónicamente elevados, los ajustes del tratamiento insulínico suelen hacerse de una manera paulatina y, en los mejores casos, temprana.
 
 
Mito:   Todas las insulinas del mismo tipo, incluso las de diferentes marcas, son iguales.

Tanto los laboratorios Eli Lilly como los Novo Nordisk producen las siguientes insulinas: Regular (R), NPH (N), y Mix 70/30 (pre-mezcla de 70% Regular y 30% NPH).  Sin embargo, los dos laboratorios publican estimados ligeramente diferentes del inicio, pico y duración de acción de su versión de estas insulinas.  ¿Serán un poco diferentes?

De Eli Lilly
 

Insulina  Inicio de acción Acción pico  Máxima duración de acción
Humulin®  Regular  .5 - 1 hora 2 - 3 horas  4 - 6 horas
Humulin®  NPH  2 - 4 horas 4 - 10 horas 14 - 18 horas
Humulin®  70/30  .5 - 1 hora 2 - 12 horas 18 - 24 horas
Humalog® Lispro < ó = .25 hora .5 - 1.5 horas < ó = 5 horas

                                                  < ó =     significa "menos de ó igual a"
De Novo Nordisk
 

Insulina Inicio de acción Acción pico Máxima duración de acción
Novolin® R .5 hora 2.5 - 5 horas 8
Novolin® NPH  1.5 horas 4 - 12 horas 24 horas
Novolin® 70/30 .5 hora 2 - 12 horas 24 horas
Novolog® Aspart 10-20 minutos 1 - 3 horas 3 - 5 horas

                                                  < ó =     significa "menos de ó igual a"
 
 
Mito:   Al inyectarse la insulina o tomar pastillas antidiabéticas, una persona que tiene DM puede comer de todo y todo lo que quiera.

Este concepto es equivocado, aunque común aun entre muchos profesionales de la salud.  Las pastillas antidiabéticas y la insulina son más eficaces cuando no tienen que reducir niveles exageradamente altos de glucosa sanguínea.  Los niveles glucémicos exageradamente altos son causados por el consumo prácticamente sin límite de los alimentos (sobre todo de los CHO).  Al comer lo que quiera, en la cantidad que quiera, la persona que tiene DM está exponiéndose a elevados niveles de glucosa sanguínea difíciles o imposibles de controlar.  Combinando los medicamentos antidiabéticos y/o la insulina con una dieta saludable, baja en CHOs, un programa de ejercicio o actividad física y la educación diabetológica, la persona que tiene DM podrá lograr óptimos resultados tanto en el control de los niveles de glucosa sanguínea como en la prevención de las complicaciones tardías de la condición.

La regulación del peso corporal es casi imposible cuando una persona come "lo que quiera."  Cuando se comen más CHOs que los que se utilicen en el ejercicio y la actividad física, el peso corporal sube porque los CHOs extras que no se utilizan en el ejercicio o la actividad física se almacenan en el cuerpo en forma de grasas.

Aunque se puede ajustar la dosis de insulina para permitir un aumento de la cantidad de CHOs y proteínas que uno come, tales ajustes fácilmente contribuyen al sobrepeso.  Para una persona que tiene DM1, la dosis de insulina va relacionada con la edad, el peso, la actividad física y la cantidad de proteínas y CHOs contenidos en los alimentos que come.  Se toman en cuenta estas consideraciones para poder mantener el peso razonable según la edad de la persona.
 
 
Mito:   La persona que tiene DM siempre debe comprar y comer productos "dietéticos" o "light."

Erróneamente, muchas personas que tienen DM creen que sólo deben comer los productos que han sido elaborados específicamente para reducir el consumo de algún alimento (azúcar, grasa, sal).  En realidad, los comestibles comercializados en versiones especiales (por ejemplo, golosinas sin azúcar, mermeladas sin azúcar, chocolate "diabético" o pan "dietético") para los afectados por alguna condición (por ejemplo, la DM ó la hipertensión) raras veces ofrecen beneficios importantes.

Todos los alimentos que contienen CHOs (aun en cantidades reducidas) subirán los niveles de glucosa sanguínea.  Existen versiones dietéticas de productos que son bajos en grasa pero que contienen la misma o mayor cantidad de CHOs que los productos originales.  Por eso, hay que leer cuidadosamente las etiquetas de información nutrimental que acompañan los comestibles.  Sabiendo el tamaño y valor calórico de la porción del producto y la distribución total de componentes (proteínas, CHOs, fibra y grasas) recomendada durante el día, la persona que tiene DM puede evaluar la utilidad de estos productos dietéticos en su plan de alimentación.

Reduciendo el tamaño acostumbrado de la porción o alterando un poco los ingredientes, la persona que tiene DM puede producir su propia comida "dietética," y así disfrutar la mayoría, si no todos, de sus platillos favoritos y preferidos.  Por lo regular, los productos "dietéticos" comercializados son más caros que los mismos productos en su presentación original y no dietética.

La dieta saludable recomendada para las personas que tienen DM (con reducidas cantidades de CHOs y azúcares simples y con suficientes verduras, grasas y proteínas) es diferente a la dieta recomendada para las personas que no tienen DM, que comen mayores cantidades de CHOs.
 
 
Mito:   Las personas que tienen DM tienen prohibidas las 3 P's (pan, pastas, y postres).

En el año 1921 se logró producir la insulina en el laboratorio.  Hasta 1921, la dieta era la única herramienta con la que tratar de controlar la hiperglucemia diabética.  En los primeros años del Siglo XX, la dieta recetada para una persona que tiene DM1 era sinónimo de privación alimentaria (de CHOs).  La incidencia de DM2 era escasa, igual que la incidencia de la obesidad y sobrepeso.  A las personas que tienen DM les recomendaban dietas austeras: verduras hervidas tres veces, cambiando el agua cada vez...para quitar el contenido de CHOs.  El pan, la pasta y el postre no formaban parte de la dieta para una persona con DM.  El efecto de excluir estos CHOs fue prolongar un poco la vida de las personas afectadas por la DM.  Para evitar los CHOs, las personas que tienen DM tenía prohibidas las tres P's: pan, pasta y postres.

Los alimentos permitidos contenían cantidades mínimas de verduras (que contienen algo de CHO).  Esta dieta austera y limitada se utilizaba tanto para intentar mantener óptimos niveles de glucosa sanguínea como para prevenir o corregir la tendencia a la cetoacidosis que acompaña la hiperglucemia producida por los CHOs y la ausencia de insulina.

Después del "descubrimiento" de la insulina, el avance de los conocimientos científicos aclaró la función de la dieta, que no solamente se modificó (ampliándose) sino que también, por la disponibilidad de la insulina, dejó de ser el único recurso disponible para intentar manejar los anormalmente altos niveles de glucemia.  El plan alimentario moderno racional sigue incluyendo una cantidad mínima de CHOs, junto con cantidades normales de proteínas y de grasas.  Junto con la insulina y/o los antidiabéticos orales, un plan de alimentación balanceado asegura el equilibrio metabólico y la salud de la persona con DM.

Las 3 P's se caracterizan por la presencia de proporciones elevadísimas de CHOs, que suben los niveles de glucosa en la sangre; tienen un elevado valor calórico y un bajo aporte de fibra alimentaria.  En su mayoría, las vitaminas que contienen son agregadas durante el proceso de manufactura.  Estos CHOs concentrados no constituyen el alimento ideal, a diferencia de los otros alimentos que integran los grupos básicos (proteínas, grasas).  La persona que tiene DM puede decidir consumir las supuestamente “prohibidas” 3 P's, según el grado de control glucémico que desea tener.
 
 
Mito:   Únicamente los alimentos como son el pan, la tortilla, el arroz, la pasta y los cereales suben el nivel de glucosa en la sangre.

Este mito es falso.  El pan, la tortilla, el arroz, la pasta, la fruta y los cereales contienen CHOs.  Y el CHO sube el nivel de glucosa sanguínea.  Pero muchos otros alimentos también contienen CHOs: por ejemplo, lactosas, verduras, legumbres, frutas, pan dulce, frijoles, guisados (según la receta), galletas, golosinas.  Debido a su contenido de CHOs, todos estos alimentos aumentarán el nivel de glucosa en la sangre.  Por eso, es importante saber cuáles alimentos contienen CHOs, saber la cantidad de CHOs que cada porción de esos alimentos contiene y saber cuántas porciones (es decir, gramos) de CHOs pueden incorporarse para cada desayuno, la comida y la cena, sin dificultar o imposibilitar el control de la hiperglucemia.

Muchos alimentos contienen CHOs.  La etiqueta impresa en el recipiente en que se venden los productos comercializados normalmente indica el tamaño de la porción y la cantidad de CHOs por porción del producto.  El tamaño de la porción varía de producto en producto y de marca en marca.  Lo útil para una persona que tiene DM es saber bien el tamaño de cada porción y el número de CHOs en cada porción, para poder decidir si es un producto apropiado para consumo.  El uso de los valores de glucosa sanguínea indicados por el automonitoreo con el medidor casero de glucosa contribuye a la optimización oportuna de los valores de glucosa sanguínea.  El automonitoreo de la glucosa sanguínea indicará la respuesta del cuerpo a la cantidad de CHOs ingeridos y al tratamiento utilizado (insulina y/o antidiabéticos orales).  Los valores del automonitoreo servirán como guías para el óptimo nivel del consumo de CHOs y para ajustes en el la dosis de insulina y/o antidiabéticos orales.

Sabiendo cómo medir las porciones y comiendo alimentos en porciones y contenido de CHOs similares, en el mismo horario cada día, es una técnica básica de mantener control de los niveles de glucosa sanguínea.
 
 
Mito:   La persona que tiene DM no puede comer los carbohidratos (CHOs).

No es tan sencillo.  Igual que una persona que no tiene DM, la persona que sí tiene DM requiere de una dieta sana que proporciona proteínas, grasas, vitaminas y minerales.  Cuando el nutriólogo tenga conocimiento del tratamiento médico recetado, del nivel de actividad física, del estilo de vida y de los gustos y las preferencias alimenticios y culturales de la persona que tiene DM, podrá diseñar un plan idóneo de alimentación.  El plan de alimentación incluirá alimentos que son CHOs, proteínas, grasas y fibra.

Para la persona que tiene DM, los CHOs concentrados (pan, fruta, tortilla, pasta, etc.) producen un efecto exagerado sobre los niveles de glucosa en sangre.  Las verduras verdes, en cambio, contienen pequeñas cantidades de CHOs que no desbalancean los niveles de glucosa en sangre.  Incorporando las verduras en el plan de alimentación y eliminando los CHOs concentrados funciona para facilitar el control de la hiperglucemia diabética.  En esta forma, el nutriólogo ayuda a la persona que tiene DM a balancear su medicamento (insulina y/o antidiabéticos orales) con la actividad física y la cantidad y tipos de comida seleccionada.  Esto le ayudará a la persona que tiene DM a mantener los niveles de glucosa sanguínea en un rango de valores normales o cercanos a lo normal, a sentirse sano y a evitar las complicaciones a largo plazo de la hiperglucemia diabética no controlada.
 
 
Mito:   Una persona que tiene DM1 ó DM2 nunca debe comer el azúcar o los dulces.

La DM no es una condición que requiera de una "dieta."  Si el individuo afectado por la DM acepta la meta glucémica de normoglucemia (71-99 mg/dL) o de glucemia casi normal, la cantidad de CHOs en su dieta determina su éxito o fracaso.  Mientras más CHOs en la alimentación, mayor será el nivel postprandial de glucosa en sangre y más grande será la dosis de insulina preprandial.  Casi todo lo que el ser humano come contribuye calorías a su dieta.  Para una persona que tiene DM, la elección de alimentos es cuestión de asegurar sus requerimientos nutricionales sin ingerir cantidades de alimentos que provoquen altos niveles de glucosa sanguínea.  La persona que tiene DM sí puede ingerir glucosa (una azúcar básica y sencilla) cuando experimenta la hipoglucemia (niveles anormalmente bajos de azúcar en la sangre) o para prevenir la hipoglucemia.  Idealmente, los alimentos incluidos en el plan de alimentación diseñada no causará picos altos de la glucosa sanguínea.

La mayoría de los CHOs ó alimentos dulces no contribuye vitaminas, minerales o fibra y fácilmente contribuyen al sobrepeso.  Es necesario ajustar el consumo total de CHOs a los valores postprandiales del medidor casero de glucosa en sangre.

El efecto del consumo de azúcar puede conocerse y evaluarse inmediatamente a través del uso del medidor casero de glucosa.  El óptimo control de la glucemia es la única manera comprobada de evitar las complicaciones tardías de la DM y por eso es una meta prioritaria en el tratamiento y autotratamiento de la DM.  El consumo de cantidades de azúcar puede empeorar la obesidad y el exceso de grasas en la sangre.
 
 
Mito:   Una persona que tiene DM puede comer la miel de abeja porque es un alimento natural.

A pesar de ser "natural," la miel de abeja contiene una gran cantidad de CHOs (en forma de dos azúcares simples: glucosa y fructosa).  Cada cucharada tiene aproximadamente 36-48 calorías, con 9-12 gramos de CHO.  Como cualquier alimento que contiene CHOs, la miel de abeja subirá los niveles de glucosa sanguínea al rango anormalmente alto.

Otra desventaja de la miel de abeja en la alimentación de la persona que tiene DM, desde el punto de vista de la nutrición, es que no contiene tantas vitaminas y fibras ni tantos minerales como los contenidos en otras formas de CHO (la verdura verde, por ejemplo).  Así, porque no conviene excluir estos minerales, vitaminas y fibra soluble de la dieta, el uso de la miel de abeja no es la mejor opción.
 
 
Mito:   Todas las verduras son libres en el plan de alimentación de una persona que tiene DM.

Con respecto a la mayoría de las verduras verdes, los límites del consumo no son tan severos porque éstas no son fuentes de CHO concentrado.  Hay diferentes clases de verduras.  Algunas verduras crudas sí son relativamente libres (lechuga, pepino, rábano, espinaca, nopal cocido, chile largo, flor de calabaza, coliflor, calabacita).  En todo caso, una 1/2 taza de verdura cocida ó 1 taza de verdura cruda es un límite racional.  Otras verduras tienen un mayor contenido de CHOs y por lo tanto no son exactamente "libres."  Este grupo lo forman las siguientes verduras y otras no encontradas en esta lista:

  • Zanahoria (cruda o cocida) (no es verde)
  • Chícharos
  • Huazontle
  • Jícama (no es verde)
  • Betabel (no es verde)
La nutrióloga puede diseñar un plan de alimentación que permita la incorporación de muchas verduras en la dieta, pero esta manera de alimentarse no es realmente "libre" si uno tiene DM.
 
 
Mito:   Está prohibido consumir alcohol y bebidas alcohólicas cuando una persona tiene DM.

El alcohol no está prohibido para las personas que tienen DM.  Sin embargo, se recomienda sólo un consumo medido (una bebida al día para la mujer que tiene DM y dos bebidas al día para el hombre que tiene DM).  El alcohol aporta 7 calorías por gramo.  El alcohol no se convierte en CHO; más bien el cuerpo lo convierte en grasa.

Una persona que tiene DM siempre debe acompañar las bebidas alcohólicas con los alimentos (CHOs y proteína), porque el alcohol sin alimentos fácilmente puede provocar la hipoglucemia.  Una bebida alcohólica se define como cualquiera de las siguientes:

  • 45 mL [1 onza] de licor (100 calorías)
  • 120 mL de vino seco (85 calorías)
  • 355 mL de cerveza (151 calorías)
No se recomienda que la persona que tiene DM omita alimentos a cambio de bebidas alcohólicas.
 
 
Mito:   El aceite vegetal engorda menos que la grasa animal.

El mito es que la grasa engorda y los CHOs (la fruta, por ejemplo), no.  En realidad, se forma más grasa a base de CHO que a base de grasa en la alimentación.  Todas las grasas y los aceites aportan la misma cantidad de calorías; cada gramo de grasa o aceite, sea animal o vegetal, aporta 9 calorías.  El aceite vegetal no aporta colesterol a la dieta, la grasa animal, sí.  La diferencia entre un aceite y una grasa es que el aceite no se convierte en sólido en temperaturas bajas mientras que la grasa sí.
 
 
Mito:   Los productos naturales pueden reemplazar los medicamentos en el tratamiento de la DM.

Si una persona que tiene DM decide emplear los productos "naturales," es importante siempre hacerlo conjuntamente con el tratamiento indicado por el médico; tales productos no constituyen un reemplazo del tratamiento médico recetado.

Se habla de las denominadas terapias y productos "naturales" comercializados como para "contra la DM."  Se cuentan anécdotas sobre los “maravillosos beneficios” que estos productos le brindan a un conocido o un familiar afectado por la DM.  Desafortunadamente, no existe evidencia científica comprobable que avale el empleo de estos productos como un recurso terapéutico específico para la DM.

No se recomienda modificar la dieta que el médico, el nutriólogo o el Educador en Diabetes Certificado habrá diseñado ni dejar de aplicar el tratamiento farmacológico (pastillas antidiabéticas y/o insulina) recetado por el médico.  La relación con el médico se funda en la confianza mutua: con él o ella, se puede comentar cualquier inquietud sobre otras modalidades terapéuticas.  El médico y el Educador en Diabetes Certificado están capacitados para ofrecer sugerencias válidas.
 
 
Mito:   El cuerpo humano puede digerir solamente un tipo de alimento a la vez.

No existe ningún indicio científico de que el cuerpo requiera que se separen las proteínas y los CHOs en diferentes comidas porque el cuerpo humano sea incapaz de digerirlos cuando se presentan juntos.  Este concepto de no combinar ciertos alimentos tiene su origen en los trabajos realizados por el Dr. William H Hay (1866-1940); se ha popularizado en varios libros publicados en los últimos 7 años.  El cuerpo humano posee un estómago y un intestino de longitud media; están diseñados para los omnívoros.  El cuerpo humano es capaz de digerir al mismo tiempo, por ejemplo, un filete de res (proteínas y grasas) y unas espinacas picadas con crema (CHOs y grasa).
 
 
Mito:   Los alimentos elaborados son menos nutritivos que los alimentos crudos.

Una rebanada de aguacate maduro o unas crujientes hojas de lechuga son deliciosas, pero la idea de que los alimentos crudos son más nutritivos que los alimentos elaborados o preparados no es acertada.  Según la manera de preparar los alimentos crudos (por ejemplo, hervirlos largamente o hervirlos en varios cambios de agua), es posible que se pierdan algunas vitaminas que son solubles en el agua.  Los alimentos enlatados, secos, congelados o cocinados no tienen por qué tener menos valor nutritivo.  Estos procesos de elaboración normalmente prolongan la vida de los alimentos y proporcionan seguridad contra las infecciones y enfermedades.

En algunos casos, los procesos de preparación mejoran las cualidades alimenticias de los alimentos.  Por ejemplo, el betacaroteno contenido en productos enlatados es más fácilmente asimilado por el organismo que el contenido en los alimentos frescos o crudos.  Las verduras frescas, congeladas inmediatamente después de ser cosechadas, tienen más Vitamina C que las almacenadas a temperatura ambiente durante varios días previamente a su consumo.  Así, tanto los alimentos crudos como los procesados pueden tener un lugar en el plan de alimentación sana y balanceada de la persona que tiene DM.
 
 
Mito:   Los conservadores contenidos en los productos alimenticios comercializados perjudican la salud humana.

Sin los conservadores, la cadena alimenticia no sería tan segura como lo es en la actualidad.  Los nitratos y los nitritos utilizados en los alimentos elaborados sirven de protección de una bacteria neurotóxica mortal, la clostridium botulinum.  Los inhibidores de levaduras utilizados en los cereales contribuyen a detener el desarrollo de agentes cancerígenos que pueden provocar el cáncer del estómago.  Cuando un conservador va precedido de la letra "E" (por ejemplo, el EDTA), indica que su uso ha sido autorizado porque no presenta riesgos conocidos para la salud humana.  A la misma vez, los productos frescos no contienen conservadores.
 
 
Mito:   La sacarina produce cáncer.

La sacarina es el más antiguo de los endulzantes no calóricos.  En 1977, la sacarina provocó cáncer de vejiga en ratas que consumieron cantidades excesivas de la misma durante 2 años, pero este resultado no se ha comprobado en estudios con el ser humano.  En el ser humano, para producir el efecto nocivo, sería necesario consumir diariamente y a lo largo de toda la vida aproximadamente 11,600 comprimidos de sacarina.  Estudios más recientes han descartado por completo la sospecha de que la sacarina pueda producir el cáncer.  El uso de la sacarina está aprobado y considerado seguro en más de 80 países.
 
 
Mito:   Los endulzantes o edulcorantes artificiales producen cáncer.

En unos experimentos científicos con animales, algunos edulcorantes, en cantidades muy elevadas, aumentaban la frecuencia de cánceres.  Las cantidades utilizadas para los estudios científicos eran mucho mayores a las que una persona que tiene DM podría consumir.  Por ejemplo, una persona que tiene DM necesitaría consumir más de 11,600 comprimidos de sacarina cada día durante 2 años para llegar a las dosis utlizadas en los estudios.  No se ha demostrado que los edulcorantes artificiales, en el consumo normal, produzcan el cáncer en el ser humano.  Los seres humanos no llegarían a usar de forma habitual las mismas altas dosis dañinas de edulcorantes estudiadas.  En realidad, los azúcares (glucosa, fructosa, lactosa, sucrosa, etc.) hacen más daño al cuerpo de la persona que tiene DM, porque típicamente producen hiperglucemia diabética que sí es tóxica para el cuerpo humano.
 
 
Mito:   Mitos acerca del aspartame (Canderel, NutraSweet, Sugless, Equal)

Se han difundido (en Internet, sobre todo) varios "artículos," experiencias personales y mitos acerca de los efectos negativos (dolor de cabeza, por ejemplo) del aspartame.  Ninguno de los síntomas que se han atribuído al aspartame han sido confirmados en los estudios científicos.  Después de más de 30 años de comercialización, el aspartame no se ha asociado clínicamente con ningún efecto adverso.

Los componentes del aspartame y cómo el cuerpo humano metaboliza esos componentes:.NutraSweet, Equal, Canderel, Sugless son marcas comerciales para el endulzante aspartame.  El Canderel distribuido en México ya no contiene aspartame sino sucralosa (Splenda®).  El aspartame está compuesto de 2 aminoácidos*, el ácido aspártico y metil ester de fenilalanina.  Cuando el aspartame es digerido, produce aspartato, fenilalanina y un 10% (por peso) de metanol.  Muchas bebidas y alimentos comúnmente consumidos producen metanol a partir de su digestión.  El cuerpo convierte el metanol en formaldehido, el cual es instántaneamente convertido en un metabolito llamado formato.  El formato es luego rápidamente eliminado por el organismo en la forma de dióxido de carbono y agua.  El metanol es un componente abundante y natural, encontrado en alimentos tales como las frutas.  La cantidad de metanol que se obtiene de un jugo de tomate es 4 ó 5 veces mayor que la cantidad producida en un volumen equivalente de bebida endulzada con aspartame.  Un plátano, por ejemplo, produce más metanol que el contenido de un sobre de aspartame.

Es falso que el aspartame sea mortal para las personas que tienen DM.  El aspartame ha sido beneficioso para los individuos que tienen DM, permitiendo que eviten la hiperglucemia diabética asociada al consumo de productos azucarados.  Les ha permitido tener una dieta balanceada y aún disfrutar los alimentos dulces, sin las calorías contenidas en los productos endulzados con el azúcar.  Una encuesta nacional (en los EE.UU.) confirmó que el 86% de los adultos con DM utiliza bebidas y productos bajos en calorías y sin azúcar.  La Asociación Americana de Diabetes ha declarado públicamente que el aspartame es un sustituto del azúcar saludable y conveniente para las personas con la DM.

El mito que relaciona la esclerosis múltiple, el lupus eritematoso sistémico y la enfermedad de Alzheimer con el uso del aspartame no tiene base científica.  Nadie sabe qué ocasiona esas enfermedades, pero se sabe que han existido desde hace muchos años antes de que el aspartame saliera al mercado.

El aspartame ha sido estudiado desde el 1965, dando como resultado una impresionante colección de datos científicos.  Con aproximadamente 200 estudios llevados a cabo (en seres humanos y en animales), la seguridad del aspartame está establecida.  Los resultados de estos estudios han demostrado que el consumir productos endulzados con el aspartame no está asociado con ningún efecto adverso para la salud, sea de las personas que tienen DM o de las personas que no tienen DM.

* Los 20 aminoácidos son:  alanina, arginina, asparagina, ácido aspártico, cisteina, glutamina, ácido glutámico, glicina, histidina, isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, prolina, serina, treonina, triptofán, tirosina, valina.
 
 
Mito:   Los sustitutos de azúcar no sirven para hornear.

Depende del endulzante o edulcorantes que se utilice.  Es cierto que algunos edulcorantes (el aspartame, por ejemplo) pierden su dulzura por el efecto del calor cuando se hornean o se hierven.  Sin embargo, la sucralosa (Splenda®), el acesulfame K y la sacarina sí pueden utilizarse para cocinar sin perder su dulzura.
 
 
Mito:   Hay muchos trabajos que la persona que tiene DM no es capaz de realizar.

Las personas que tienen DM pueden realizar casi todos los trabajos y emplearse en todas las carreras.  En el pasado, algunos puestos en el militar o un empleo como piloto de avión o conductor de camiones interestatales no se consideraban aptos para una persona que tiene DM.  Hoy en día, en gran parte porque hay maneras más eficaces de controlar la glucemia, las limitaciones laborales están siendo eliminadas.

Todas las actividades que encara el ser humano llevan riesgos implícitos.  En el caso de la persona que tiene DM, los riesgos previstos o potenciales suelen alcanzar mayor importancia (real o imaginaria), en función de la presencia de la DM y el descontrol de los niveles de azúcar en la sangre.

Las situaciones laborales que pueden exponer a una persona que tiene DM a daños o peligros para su salud o bienestar físico dependerán de la edad, de la situación biológica por la que atraviesa la persona, del tipo de DM que padece, del grado de descompensación metabólica existente y de la presencia de complicaciones inmediatas y tardías.  Algunos empleos peligrosos (ser minero, por ejemplo) son desaconsejadas para todas las personas que tienen DM; otros (trabajar con sustancias biotóxicas, por ejemplo) son desaconsejados para cualquier persona, que tiene o que no tiene DM.

Ciertas actividades laborales pueden implicar riesgos para una persona que tiene DM:

  • Jornadas laborales variables (horarios en turnos constantemente diferentes) o muy prolongadas
  • Tareas que no permiten intervalos frecuentes (cada 1/2 - 1 hora) de desplazamientos o un grado de movilidad física
  • El estrés laboral físico continuo o repetitivo
  • Exposición frecuente o continua al estrés psíquico, psicológico o emocional
  • Competencias deportivas, sin un adecuado entrenamiento y sin suficiente asesoramiento médico y educación diabetológica detallada
  • Actividades al aire libre en tiempos extremosos, exposición a los elementos o a la maquinaria pesada (eléctrica o mecánica), sin la protección adecuada o en condiciones que no cumplen con las normas de seguridad establecidas
  • Conducir vehículos o practicar tareas de precisión con herramientas manuales o eléctricas, en la presencia de alteraciones de la visión (retinopatía proliferativa, neuropatía)
Existen también circunstancias no laborales y estilos de vida que resultan arriesgados para una persona que tiene DM: por ejemplo, recurrir a medicamentos o productos “milagrosos” (raíces exóticas, tés especiales, etc.) recomendados por personas malinformadas, bien o mal intencionadas, o utilizar instrumentos o productos tales como las tijeras puntiagudas, las escofinas o las callicidas en el cuidado de las manos y los pies.
 
 
Mito:   La persona que tiene DM no debe conducir coche, barco, avión, helicóptero, bicicleta.

Existen estudios que demuestran que la persona que tiene DM no tiene mayores riesgos en la carretera que los de la persona que no padece la DM siempre y cuando sus niveles de glucosa en sangre estén en el rango normal.  La presencia de un episodio de hipoglucemia sí aumenta el riesgo de accidente y de inseguridad física, tanto la del quien conduce como la de los en su alrededor.  Por eso, existen variaciones entre los diferentes países en cuanto al permiso que le dan al chófer que tiene DM.  Utilizando su capacidad de automanejo y el automonitoreo de los niveles de glucosa sanguínea, la persona que tiene DM tiene la obligación de evitar episodios de hipoglucemia mientras que realiza estas actividades.  La presencia de la hipoglucemia representa un aumento importante en el riesgo de conducir cualquier vehículo.
 
 
Mito:   Los niños que tienen DM no pueden viajar en avión.

Este mito es falso.  Los niños que tienen DM y los que no la tienen bien pueden viajar en avión.  Las líneas aéreas no prohiben la realización de viajes por los niños que tienen DM, y normalmente no hay factores de salud que se puedan utilizar como bases para prohibirles tales viajes.

No obstante, para el niño que tiene DM que viaja en avión algunos preparativos anticipatorios son recomendables.  Es esencial que el niño que tiene DM (y el adulto, también) lleve su medicamento (típicamente la insulina) consigo en el avión (es decir, no documentarlo con su maleta) y que lleve suficientes tabletas de glucosa para evitar o tratar la hipoglucemia en el transcurso del viaje aéreo.  A veces, aunque una comida o colación esté programada por la línea aérea, por alguna razón (turbulencia que hace imposible el servicio, por ejemplo) los alimentos no llegan a ser servidos.  En tales casos, y al momento en que los necesite, el niño puede comer los alimentos (jamón, queso, aguacate, nueces, por ejemplo) que lleva consigo.
 
 
Mito:   Las personas que tienen DM, sean niños, adolescentes o adultos, deben limitar su actividad física y no pueden practicar los deportes o el ejercicio físico.

Esta creencia no es correcta.  La buena salud de todo ser humano requiere de la actividad y/o del ejercicio físico.  Las personas que tienen DM no constituyen ninguna excepción.

Por el contrario, la actividad física ayuda a las personas que tienen DM a controlar los niveles de glucemia (glucosa en la sangre).  Cuando la persona que tiene DM tiene niveles suficientes (pero no indebidamente altos) de insulina en el cuerpo, la actividad física reduce la cantidad de azúcar en la sangre por aumentar la captación o utilización de la glucosa por los músculos.

Junto con la alimentación adecuada (el plan alimenticio diseñado por el nutriólogo o el Educador en Diabetes Certificado), el uso de la insulina y/o de los antidiabéticos orales y la educación diabetológica, la actividad física forma una de las 4 bases del óptimo tratamiento y autotratamiento de la DM.

Tanto para los jóvenes como para los ancianos, tanto para los que tienen DM como para los que no la tienen, la actividad física y el ejercicio físico promueven la salud.  El ejercicio físico permite a los niños y adolescentes con la DM1 mantenerse incorporados a las actividades que realizan sus amigos y compañeros.

Una persona que tiene DM aprende a asegurar que la glucosa en la sangre no descienda rápidamente a niveles demasiado bajos mientras que hace el ejercicio o la actividad física.  Las personas que se aplican la insulina suelen ajustar la cantidad de la misma en la última dosis previa al ejercicio, habiendo consultado este tipo de ajuste previamente con el médico y el Educador en Diabetes Certificado.

Para máxima seguridad y beneficio, es esencial medir los niveles de la glucosa en sangre antes y durante el ejercicio, con el fin de evitar la hipoglucemia (baja azúcar sanguínea).  El automonitoreo de la glucosa sanguínea también puede realizarse después de la actividad física; si ésta dura más de una hora o si es muy intensa, el automonitoreo debe realizarse a intervalos de 30-45 minutos durante el ejercicio físico.  El verificar los niveles de glucemia antes y después del ejercicio y efectuar las respuestas indicadas (por ejemplo, el consumo de una o más colaciones) permite evitar episodios de hipoglucemia.

Es útil tomar precauciones para evitar daños a los pies y para no desarrollar otros problemas con los pies (pie de atleta, por ejemplo).  Una consulta con el médico y el Educador en Diabetes Certificado le permitirá a la persona que tiene DM encontrar un programa de ejercicio apropiado.

Para las personas que tienen DM2 que tienen sobrepeso, el ejercicio es una herramienta excelente para bajar de peso.  El ejercicio físico ayuda a evitar y a reducir el sobrepeso y la obesidad y, por así mejorar el contol glucémico, disminuye el desarrollo de las complicaciones tardías asociadas con la DM.
 
 
Mito:   Una persona que tiene DM requiere de riguroso ejercicio físico.

Todas las personas que tienen DM1 ó DM2 necesitan hacer una cantidad de ejercicio 3 veces ó más cada semana.  Todas las personas (que tienen DM y que no la tienen) sacan provecho de un régimen de ejercicio físico, sobre todo si es aeróbico y programado.  Si uno camina, corre, nada, baila, sube escaleras o hace ejercicios en una cama o silla, debido a una mobilidad limitada, en todos los casos está moviéndose.  Lo que define el ejercicio es el movimiento físico.

El ejercicio riguroso no es necesario para sacar provecho del movimiento; el ejercicio programado, aeróbico y de duración suficientemente eficaz (30-40 minutos mínimo) sí es útil como parte del automanejo de la DM.
 
 
Mito:   Las personas que tienen DM (niños, adolescentes y adultos) deben evitar ir a las fiestas.

Todo el mundo tiene el derecho y la necesidad de descansar y tener actividades sociales.  Las fiestas disminuyen el estrés y la tensión de la vida cotidiana.  Una reducción de los niveles del estrés puede afectar positivamente los niveles de azúcar en sangre.  Cuando participan en las fiestas, las personas que tienen DM pueden limitar la cantidad de los alimentos y del alcohol que ingieran, para poder mantener óptimos niveles de glucosa sanguínea.

Es importante entender cómo la ingestión de alcohol afecta los niveles de glucosa sanguínea.  El médico, el Educador en Diabetes Certificado y la nutrióloga pueden explicar y enseñar las reglas para el cálculo correcto del contenido calórico del alcohol y para incorporar el alcohol en el plan de alimentación, de una manera segura y no destructiva.
 
 
Mito:   La DM impide a las mujeres tener hijos y por eso, ellas no deben de embarazarse.

Si una mujer tiene DM, la manera de tener un embarazo sano y exitoso es prepararse con tiempo (durante los 6 meses previos a la concepción).  El cuidado prenatal debe de comenzar antes de la mujer se embarace.  Para una mujer que tiene DM, es factible tener un embarazo sano, sin complicaciones para la mamá y para el bebé.  Cuando una mujer que tiene DM se embarace, podrá proteger su propia salud y la de su bebé al mantener sus niveles de azúcar en sangre en el rango normal (70 - 99 mg/dL), tanto antes de la concepción como durante todo el embarazo.

Para prevenir problemas para la mamá y para el bebé, es importante asegurarse que su estado nutricional y el control de la DM sean óptimos.
 
 
Mito:   La DM causa la amputación de los pies.

El cuidado de los pies es un aspecto fundamental del tratamiento y autotratamiento de la DM.  La finalidad del cuidado del pie en la DM es prevenir los daños, las lesiones y las úlceras en los pies, porque uno de aquéllos puede conllevar la posibilidad de la amputación.  La DM (la producción insuficiente de insulina en el cuerpo) fácilmente contribuye a la hiperglucemia diabética que puede convertirse en hiperglucemia diabética crónica.  Es ésta que es la verdadera causa de la gravedad de los daños y sus consecuencias para los pies.  La hiperglucemia crónica contribuye a la neuropatía diabética, a trastornos de la circulación sanguínea de los vasos grandes y pequeños (la angiopatía), a la infección (por bacterias y hongos) del pie y a una resistencia local a los efectos positivos de los antibióticos utilizados en el tratamiento de la infección.
 

Por todos los motivos mencionados, el cuidado de los pies y de las piernas tiene que ser esmerado.  Aun los callos y las cortadas o lesiones pequeñas podrán conducir a consecuenias graves.  Es recomendable evitar los baños calientes, el zapato ajustado o incómodo, el andar descalzo dentro o fuera de la casa y el corte redondo de las uñas (las uñas cuadradas no se entierran fácilmente).

La DM no controlada (es decir, la hiperglucemia diabética crónica) es responsable de casi 50% de todas las amputaciones de pie o de pierna (excluyendo las amputaciones traumáticas como, por ejemplo, las que resultan de los accidentes automovilísticos).  La causa directa de estas amputaciones es la gangrena, que es resultado a largo plazo de los efectos de la hiperglucemia crónica.
 
 
Mito:   Da el mismo resultado medir la glucosa en la sangre que en la orina.

Hasta hace 20 años, medir la cantidad de glucosa en la orina (que se llama la glucosuria) era el mejor modo de automonitorear los niveles de glucosa corporal.  Pero no existe una relación exacta entre los valores de glucosa en sangre y orina, y la falta de una correspondencia exacta y predecible imposibilita lograr los óptimos niveles de glucosa sanguínea factibles hoy en día.

La glucosa en la orina aparece solamente cuando los valores de glucosa en sangre superan los 160-180 mg/dL (hay variación individual).  Por eso, la medición de la glucosuria no permite afinaciones precisas en el automanejo de la DM porque no permite saber exactamente el valor de la glucosa en sangre.  Además, el nivel de glucosa en la orina no necesariamente refleja la situación existente en el momento de la determinación porque la orina puede haber sido producida mucho antes y después retenida largo tiempo en la vejiga.

Hoy en día, la disponibilidad de materiales para la medición de la glucosa en sangre (que se llama la glucemia), con el empleo de aparatos electrónicas de medición caseros, permite afinar el control de la DM.  Las determinaciones de la glucemia por punción no sólo permiten detectar con certeza una hipoglucemia o una hiperglucemia, sino que constituyen una herramienta más precisa para establecer los ajustes en los medicamentos (alimentación, insulina y/o antidiabéticos orales).

Incorporar el automonitoreo glucémico (del nivel de glucosa en la sangre) diario en el automanejo de la DM es muy útil, especialmente en situaciones de urgencia.
 
 
Mito:   Los que tienen DM siempre andan de mal humor o dormidos.

El caracter de la persona que tiene DM depende en gran grado de su control de los niveles de glucosa en la sangre.  La hipoglucemia puede provocar síntomas como el enojo, cambio de personalidad, falta de atención, desmayo, cansancio y otros.  La hiperglucemia tiene efectos en todos los aspectos físicos y psicológicos de la persona.  Por eso, las personas con hiperglucemia diabética crónica pueden sentirse exhuastas, deprimidas, enojadas, resentidas.  Un síntoma de elevados niveles de azúcar en la sangre es el malestar, la irritabilidad, el coraje.  En esta situación, el coraje no es CAUSA de la hiperglucemia, sino que más bien es RESULTADO de la hiperglucemia.  Las personas con inadecuado control de los niveles de glucosa en sangre pueden generar emociones negativas como consecuencia de tener DM y de enfrentar las demandas cotidianas de la misma.  Mal humor, ira y sentimientos de disgusto pueden ser las experiencias diarias de algunas personas que tienen DM.
 
 
Mito:   Yo tuve apenas un poquito de DM hace años, pero se me quitó.

Muchas veces, una persona afectada por la DM desea tanto no tener DM que tiende a percibir que la enfermedad no existe o la niega.  Este mito puede ser perjudicial.  Siempre es necesario encontrar evidencias de unaa cura, por ejemplo, un parámetro objetivo del control (la hemoglobina glucosilada ó A1c), en lugar de pensar que la DM se curó porque la persona afectada ahora se está sintiendo mejor or porque en el momento el nivel de glucosa en sangre es normal.
 
 


Fuentes
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Nota:  La información presentada en esta página electrónica no pretende ser sustituto de la consulta con el médico u otro profesional de la salud (Educador en Diabetes Certificado, enfermera, nutrióloga, psicólogo, odontólogo, etc.).  Ante cualquier duda con relación al diagnóstico o tratamiento de una condición crónica como la diabetes mellitus, es prudente consultar con el profesional de la salud de manera oportuna.

 
 
 

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